Como siempre, cuando vamos a elegir los productos de nuestra compra tendemos a coger lo más saludable, pero a veces ni siquiera prestando gran atención a ello conseguimos elegir lo mejor.

Los nutricionistas siempre recomendamos pan y cereales integrales en nuestra dieta ya que los alimentos elaborados con el grano entero (integrales) tienen una gran multitud de ventajas con respecto a los refinados:

    Son más saciantes por el alto contenido en fibra.

    Tienen una mayor concentración de nutrientes (vitaminas y minerales).

    La fibra que contiene arrastra parte del colesterol de la dieta.

    Tiene efecto antioxidante al reducir los radicales libres del oxígeno.

    Regula el tránsito intestinal, velando por la salud del colon y evitando que aparezca el estreñimiento y sus complicaciones.

    Modulan los picos de azúcar en sangre beneficiando a las personas con diabetes o problemas de azúcar e impidiendo que aparezca la ansiedad.

A simple vista todo son ventajas, pero ¿cuál es la problemática?

Una vez más el problema está en las malas prácticas de la industria. Sabemos que las harinas refinadas son más baratas porque son más fáciles de conservar y la industria (en ocasiones) busca aprovecharlo. Es por ello, que actualmente cuando vamos a comprar un alimento integral es habitual encontrar etiquetas que indican listados de ingredientes de este tipo:

“Ingredientes: Harina de trigo, salvado de trigo, [...]”

Sólo con esto, ya podemos deducir que estamos ante un falso producto integral, en este caso de trigo (aunque puede ocurrir con cualquier cereal) y lógicamente, sus propiedades no serán ni similares a las de un verdadero pan integral.
¿Cómo podemos distinguir un pan integral verdadero de uno falso?

Esto es tan sencillo como pararnos a leer el etiquetado. Si queremos un alimento integral el primer ingrediente del listado en cuestión debe ser “harina integral” del cereal en cuestión (de trigo, centeno, etc.).

Como cada vez todo está más industrializado y es más complejo encontrar pan integral elaborado realmente a partir de harina integral, desde Menajehostelero recomendamos buscar un buen producto en una panadería de barrio o en un supermercado que lo ofrezca, comprar varias barras de pan fresco integral, partirlo en rebanaditas y mantenerlo congelado dentro de una bolsa bien cerrada para que no coja olor ni sabor.

A la hora de desayunar o en el resto de comidas del día, bastará con coger las rebanaditas que quieras, pasarlo un minuto por la tostadora y listo para comer.

Publicado: 26 de Diciembre de 2016